Su ideario proteccionista se ha convertido en una preocupación para los inversores extranjeros.
“La única divisa en circulación en Francia será nuestra nueva moneda francesa. Y la deuda será emitida en la moneda nacional”. Con esta declaración de intenciones, Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional (FN), se ha convertido en uno de los mayores riesgos de mercado.
Ni sus propósitos xenófobos, ni el empleo ficticio de uno de sus colaboradores en el seno del Parlamento Europeo, han acaparado tantas miradas ni levantado tantos temores como su política económica. Marine Le Pen y su ideario proteccionista, se han convertido en una preocupación para los inversores extranjeros que vaticinan un escenario funesto si Le Pen se hiciese con la presidencia de la República.
En su programa, la líder frentista no sólo propone la celebración de un referéndum sobre la salida de Francia de la Unión Europea, sino que promete la salida del euro. Una promesa que, de hacerse realidad, traería consecuencias trágicas para los mercados. La deuda francesa aumentaría automáticamente al ser emitida en “nuevos francos”; lo que llevaría consigo un inevitable impago de su deuda ante la incapacidad del país para afrontar tal carga financiera, sin olvidar la caída del valor del euro entre un 10% y un 20%. Todo ello podría acarrear la desestabilización generalizada de la moneda única.