El Gobierno francés dio a sus ciudadanos consignas de riesgos de manifestaciones y enfrentamientos en Cataluña.
El impacto de los atentados y del procés en el sector turístico catalán no pasa desapercibido al otro lado de los Pirineos. «Catalunya se ha vuelto antipática: en Barcelona, los profesionales del turismo tienen el ‘blues’»; «Me he preguntado si iba a llegar a España o a Catalunya: en Barcelona, el turismo empalidece»; «En Catalunya, el turismo tropieza con el referéndum sobre la independencia»; son solo algunos ejemplos de los titulares elegidos por la prensa francesa durante los últimos meses, en los que el turismo en procedente de Francia ha sufrido una caída sustancial en Catalunya.
A mediados de octubre, el procés ya influía en la decisión de los franceses: «Barcelona, que es uno de los principales destinos durante el periodo de la Toussaint –vacaciones escolares que comenzaron el 21 de octubre y finalizaron el 6 de noviembre en Francia–, sufre un retraso en el nivel de reservas hoteleras de entre un 5% y un 10%», explicaba al diario regional ‘Le Télégramme’ un portavoz de la agencia de viajes eDreams-Odigeo.
Tras la convocatoria y posterior celebración del referéndum del 1-O, como en otros países, Francia facilitó a sus ciudadanos consignas sobre los riesgos de manifestaciones y enfrentamientos violentos, recomendando evitar «los movimientos de las multitudes». La crisis política catalana estuvo durante semanas en la primera plana de la prensa y de los debates televisivos.