Dado que el “virus continúa circulando entre nosotros”, el uso de mascarillas y los test masivos forman parte del eje vertebrador de la estrategia gubernamental.
“Tendremos que vivir con el virus”, ha advertido el primer ministro francés, Édouard Philippe, antes de presentar el plan de desconfinamiento ideado por su Gobierno en la Asamblea Nacional. A partir del próximo 11 de mayo, “gradualmente, con cautela, pero también con determinación”, Francia iniciará un proceso de “desconfinamiento que es tan esperado como arriesgado”, prosiguió el jefe del Ejecutivo antes de enumerar las reglas para “reanudar nuestras vidas”. Reapertura gradual de guarderías, colegios y comercios, reuniones públicas y privadas limitadas, 700.000 test semanales, detención y aislamiento sistemático de los casos positivos, son algunas de las medidas que conforman el manual de instrucciones para poner fin al confinamiento decretado el pasado 17 de marzo en todo el territorio galo.
Dado que el “virus continúa circulando entre nosotros”, según el propio Édouard Philippe, el uso de mascarillas y los test masivos forman parte del eje vertebrador de la estrategia gubernamental. Criticado al inicio de la crisis sanitaria por la escasez de mascarillas, el primer ministro aprovechó su intervención para asegurar que el Estado recibe “cerca de 100.000 millones de mascarillas a la semana” y recibirá “cerca de 20 millones de mascarillas lavables destinadas a la población a partir del próximo mes de mayo”. Una promesa indispensable para dar el pistoletazo de salida al desconfinamiento, dado que dicho plan exige el uso de mascarillas en el transporte público, que funcionará, a partir del 11 de mayo, al 70% en las grandes ciudades.