El descalabro de Macron, que no tuvo ningún reparo en sellar alianzas con los conservadores para frenar el avance de los ecologistas, puede obligar a un giro en materia medioambiental.
“Tomo la decisión de dejar el Gobierno (…) No quiero mentir más”. Esta declaración de principios, pronunciada por quien fuera el fichaje estrella de Emmanuel Macron para asumir la cartera de Ecología, Nicolas Hulot, en pleno directo radiofónico, el 28 de agosto de 2018, resuena hoy con más fuerza que nunca. Las elecciones municipales, cuya segunda vuelta se celebró este domingo, suponen un verdadero batacazo para la formación macronista, gran perdedora del escrutinio, sacudida por la victoria histórica de Europa Ecología-Los Verdes (EELV).
Lejos queda el eslogan del presidente galo, ‘Make Our Planet Great Again’, en respuesta a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, una frase vacía de verdaderas políticas y compromisos ecológicos. El descalabro del partido presidencial, que no tuvo ningún reparo en sellar alianzas con la derecha conservadora en múltiples localidades para frenar el avance de los ecologistas, paga hoy las consecuencias de su duplicidad e inacción en materia medioambiental.