El movimiento promete no dar tregua al Ejecutivo de Macron, ni siquiera el último día del 2018.
Bastaron dos meses, los últimos de 2018, para que la cólera de la Francia más rural y periférica eclosionase en un movimiento social inédito: los ‘chalecos amarillos’. La subida del impuesto sobre los carburantes, medida enmarcada en la política de transición energética defendida por Emmanuel Macron, fue la “gota que colmó el vaso”. El sábado 17 de noviembre, esa “gota” consiguió movilizar a más de 280.000 manifestantes en toda Francia, su signo distintivo no era otro que un chaleco amarillo reflectante.
El rechazo de la polémica tasa dio paso a una protesta generalizada contra la pérdida del poder adquisitivo de las clases medias. Desde entonces, los ‘chalecos amarillos’ han conseguido incluir sus reivindicaciones en la agenda política y mediática, marcando el compás de las últimas horas de 2018, bajo la promesa de continuar haciéndolo en 2019.
Fiesta en los Campos Elíseos
“Invitamos a todos los ‘chalecos amarillos’ que quieran continuar la lucha pacíficamente y de manera festiva a venir a los Campos Elíseos el 31 de diciembre para celebrar, juntos, el paso al nuevo año. Un año 2019 que, estamos seguros, estará repleto de cambios y victorias”. Con esta convocatoria, difundida a través de Facebook, el movimiento promete no dar tregua al Ejecutivo de Macron, ni siquiera durante la noche de San Silvestre.